CASO MATUTE

jueves

SOBRE EL COMPORTAMIENTO DE LA JUEZA

Denuncia Pública 

1. Insiste en quedarse con un caso que por jurisdicción no le corresponde, pues la desaparición de Matute ocurre en la Comuna de Talcahuano, siendo ella de Concepción.

2. Sin haber ido jamás a terreno a inspeccionar personalmente el sitio del suceso, y a sólo días de ocurrido los hechos, se desmantela el interior de la Cucaracha con autorización judicial.

3. Deja la discoteca sin custodia policial. Lo que permite que al día siguiente de ocurridos los hechos, “desconocidos”, o sea el personal de la Cucaracha, baldee el subterráneo. A pesar de innumerables contradicciones del personal a este respecto, la magistrado no somete a nadie a proceso.

4. La Magistrado se presenta en el mes de Diciembre por primera vez en terreno, para realizar su inspección personal, DE NOCHE, por lo que lleva equipos electrógenos para iluminar.

Betanzo no tiene llaves para ingresar a la Cucaracha, según él estaban en poder de los abogados querellantes que desmantelaron su local. Las llaves de la Cucaracha las tenía el abogado Waldo Ortega quien se dirige a la Cucaracha a entregárselas. Ortega pertenecía al estaff de Fernando Saenger Gianonni abogado querellante de la familia Matute Johns. Hoy Defensor Público Regional.

En dicha diligencia está presente “todo” el personal de la Cucaracha que supuestamente atendió esa noche, sólo nueve personas, incluidos el dueño del local, para atender a los más de 700 personas que asistieron. ¿?

De este grupo de personas consideradas “testigos” por la Magistrado Sepúlveda, sólo le hace un par de consultas a Betanzo, a los demás no los interroga “POR NO ESTIMARLO NECESARIO EL TRIBUNAL”.

Comparando esta lista de “testigos”, con los antecedentes del proceso, se comprueba que en esta diligencia, se reemplazaron tres personas que no trabajaron esa noche por gente que si estuvo en la Cucaracha, por lo tanto NO ERAN TESTIGOS. A saber: Patricio Arce (aseador, no estuvo); Adán Alday (viajaba ese día desde Argentina a Chile, no estuvo); Fabiola Rivas Cole (ya no prestaba servicios a la Cucaracha, no estuvo).

Los ausentes, son testigos presenciales de las agresiones a Matute: Cherry Ruiz, José Luís Meléndez; Jimmy Lemus (guardia) , este último inclusive el día lunes siguiente, es observado por el aseador, cuando baja al subterráneo para ver si encontraba a Matute.

5. Autoriza la destrucción final de la Cucaracha, a pesar de las pruebas fotográficas irrefutables que demostraban que con posterioridad a su visita personal, que las tuberías de los lavamanos de los subterráneos habían sido arrancadas de los muros, picando las paredes, para evitar recuperar la sangre depositada al estrujar los paños de aseo en esos artefactos sanitarios.

6. Deja fuera del caso al principal testigo presencial, Gerardo Roa, quien observa el traslado del cuerpo de Matute hacia el subterráneo por el personal de la Cucaracha, aduciendo que su testimonio había sido inducido por hipnosis, en circunstancia, que la médico forense que lo realiza indica de manera formal y pública, lo contrario. Que sólo había sido sometido a relajación. ¿Acaso esa profesional podía inducir un relato tan detallado del lugar y del personal, si nunca había asistido a la Cucaracha?

7. Veraneaba en la casa de la familia Betanzo, ubicada en los Lleuques, sector Termas de Chillán.

8. Sus hijos estaban en la lista VIP de la Cucaracha.

9. Su hijo mayor es socio del abogado de Bruno Betanzo

10. Jamás le entrega una orden amplia de investigar al grupo investigador de carabineros que sindicaba a Betanzo como culpable, prohibiéndole interrogar, ni a alguno de sus guardias, advirtiéndole que “a ellos no me los toca”.

11. Procesa a siete jóvenes inocentes, utilizando el testimonio de una testigo falsa con antecedentes psiquiátricos conocidos por ella a pesar de ser informada personalmente por el psiquiatra. La joven tenía tres intentos recientes de suicidio, en circunstancias que en todo el proceso no existe, ni siquiera hoy, un solo testigo que haya observado a cualquiera de los siete jóvenes acercarse a Matute, conversar con él, ni menos pelearse, demostrando una desigualdad de trato impresionante con los guardias y Betanzo, a quienes al menos cuatro testigos los incriminan directamente en las dos agresiones, y traslado del cuerpo.

A pesar que la testigo falsa se retracta, señalándole al tribunal que mintió por instrucciones del abogado de los Matute, y en presencia de Waldo Ortega y el comisario Arenas, mantiene los autos de procesamiento.

12. Somete a tortura psicofísica, de privación sensorial, restricción alimenticia y aseo personal a los siete jóvenes, algunos de ellos menores de edad, ilegalmente por once días. Por esta acción, es reprendida por la Corte de apelaciones de Concepción.

13. Una de sus últimas acciones antes de dejar el caso, oficia al General Director de Carabineros de Chile respecto de la “impropia forma de actuar” del mayor Ovalle, por recibir a los padres de los procesados. Este oficio, del uno de julio de dos mil dos, genera finalmente el fin de su carrera.

14. En 1996 la magistrado fue amonestada por falsificación de instrumento público por la Corte de Apelaciones de Concepción.



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